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¿Dónde estás, Martina?

¡Mataron a Martina! fue el grito que despertó al pueblo, seguido del sonido de los cascos del hombre a caballo. ¡Mataron a Martina! se escuchó retumbar dentro de mi cabeza. Me paré, encendí la luz y salí como todo el pueblo al encuentro de aquel hombre que gritaba frenético.

Lo vi cruzar el camino empedrado desde el inicio de San Martín del Mar hasta la última casucha. Le llamamos, pero no detuvo su marcha y entonces aquella frase, comenzó a viajar por mi sangre de la cabeza al corazón: ¡Mataron a Martina!.

Iniciamos la búsqueda de su cuerpo. Yo estaba segura que ella regresaría como siempre, a contarme su andanza a mi casa. Había transcurrido ya tanto tiempo que nadie creía que estuviera viva, ni ella misma, pero no podíamos creer que la hubieran matado.

Buscamos en el bosque. María no la había visto. Buscamos en la cabaña de las mariposas, pero no, era imposible que volviera porque aquel lugar le traía malos recuerdos. Los perros siberianos buscaron también. Olfatearon su rastro, pero ya estaba perdido. Martina tenía tanto tiempo de haberse marchado que nadie pensaba que estuviera viva, pero tampoco nadie pensaba que estuviera muerta.

La búsqueda de su cuerpo se alargó por días. Cansados, algunos volvieron hacia el pueblo, convencidos de que era verdad lo que habían gritado a al entrada del pueblo. Yo seguí buscando entre la hierba a Martina, después de todo ¿qué otra cosa en el mundo me recordaba que yo estaba viva? Ella no podía haber muerto porque entonces, habría muerto mi alma.

Al cabo del tiempo, me quedé sola. Sola como cuando ella se iba a vivir la aventura, pero ahora sin la certeza de que volvería. ¿Dónde estás, Martina?, ¿Por qué te mataron?

Problema matemático


¿Cuánto tiempo se llevaría Martina en recorrer 7 mil 601 kilómetros, si corre a diario 10 kilómetros?

Respuesta: Dos años y sesenta días, más una tarde para recorrer el último kilómetro. Eso suponiendo que diario pudiese correr esa distancia, sin importar el clima o el terreno. Puede correr menos pero nunca más porque Martina no es corredora.

Pregunta: ¿Qué pasará al final del recorrido?
Respuesta: Lo que Martina no supone y no espera. Conocerá la historia de Penélope.

Pregunta: ¿Cuándo se fue Martina y cuando regresará?
Respuesta: Partió del Monte cuando se fue el coronel Anastacio, un 31 de diciembre y aunque la amiga que mejor la conoció asegura que volvió a San Martín del Mar, no hay registro de su llegada. Al final, tendría que haber regresado sus pasos 7 mil 601 kilómetros caminando una distancia demasiado larga en el mundo imaginario.

La hacienda vieja


No sé qué es más bello: tu imagen en mi mente o tu alegría, grandiosa la fortuna que la ha creado, como te ha creado a ti.

Tuve un sueño hermoso. En él llegaba a un lugar que parecía ser como una hacienda antigua. Había en la entrada dos arcos enormes de piedra histórica, maltratada por el paso del tiempo. Una fiesta esperaba al interior del lugar, así que apresuraba el paso para entregarme a la sorpresa de mirar tanta gente como nunca había imaginado.

Muchos se acercaban a saludarme como si fuéramos amigos de hace años. De pronto llegabas tú, habías caminado detrás de mí sin que me diera cuenta, como era tu costumbre y cuando ya te encontrabas cerca, tomabas mi cintura entre tus brazos largos, como te gustaba hacerlo. Yo reaccionaba igual que siempre, asustándome y luego me sorprendía encontrar de nuevo mi mano atada a la tuya. Entrábamos al salón.

Todos nos conocían y es extraño porque no hay nadie que yo conozca que sepa de ti ni nadie que tú conozcas que sepa de mi. No sé qué pasó con la fiesta, porque de pronto tú y yo estábamos solos en la oscuridad, cerca de los enormes arcos. Volvías a tomar mi cintura y casi me obligabas a acostarme sobre el pasto.

Me resistía a volver a tenerte cerca, así que luchabas porque no me soltara. De pronto caíamos, yo encima de ti y tú seguías sosteniéndome de la cintura y no me dejabas pararme. Me rendía ante la frustración de no poder luchar contra tu fuerza y terminaba recostada contigo, en el pasto.

Me ponía junto a ti y tú seguías abrazándome, como la última vez que estuvimos juntos. Entonces sucedía: yo comenzaba a decirte muchas cosas y tú seguías sosteniéndome por la cintura. No recuerdo todo lo que te decía, pero era algo que de alguna forma me tranquilizaba.

Entre mis recuerdos, escucho mi propia voz despidiéndome de ti. Te decía que entendía por qué te habías ido. Te decía lo mucho que significaba tu llegada a mi vida y lo mucho que te quería. Lo mucho que me dolía que no fueras para mí pero que entendía que no podíamos estar juntos. Sentía tanto dolor al hablar pero al mismo tiempo una paz extraña. Te decía adiós.

No contestabas nada. El silencio me mantenía atrapada a tus ojos hermosos y sentía como dejabas de apretar mi cintura. Me soltabas tan sutilmente... poco a poco, mientras yo te seguía diciendo adiós y entonces te esfumabas, volabas como arena cuando sopla el viento en la playa y así, con tus brazos de tierra del desierto, acariciabas mi cuerpo por última vez hasta que ya no estabas, hasta que me quedaba sola recostada en el pasto de la hacienda vieja con arcos enormes.

Podría


Podría comer la luz de tus ojos,
perderme en tu mirada de sol,
unirme a tu voz y tus caricias
y de esta manera
permanecer en ti
el resto de mis días.

Podría olvidar el tiempo
quizá las circunstancias,
dormir en una cama tibia
y labrar un mundo inexistente
que tú crearás con tu mágia.

Podría morir ahí,
morir en ti
y renacer cada día entre tus brazos.
Besar tu alma,
acariciar tu espíritu
Y aún con eso, ¿me preguntas
qué sucedería si te quedaras?

Podría volverme el perfume que respiras,
los sueños que anhelas,
la alegría de tu vida.
Podrías, entonces ser aquello
que he deseado desde niña.

Pero si no te fueras
las líneas de mi vida
no tendrían estas palabras
que hoy existen porque
no puedo con la pena.

Podría... podríamos perdernos, amarnos,
hacer eterno lo nuestro, pero...

Hoy que tu rostro se desdibuja de mi mente,
lo que no puedo hacer es buscarte
en mis recuerdos, porque dueles.

Eres una hoja que se llevó el viento
en estos malditos días de otoño
y aún así, te quiero.

Absurdos


Hace unos días me preguntaron que era lo más absurdo que había hecho en la vida. No supe que contestar. Hoy vino a mí una idea: lo más absurdo que he hecho ha sido enamorarme. Pero no por ser malo. Piénsenlo bien. Enamorarse es absurdo porque es comenzar un camino sin retorno. Algo así como entrar a una carrera en la que hay que correr junto a otro. Rápido en ocasiones, a veces lento. Apretando el paso, disminuyéndolo, pero nunca parando y todo esto se debe hacer en la misma sincronía, al mismo ritmo que el otro.

Y es una carrera de obstáculos porque siempre habrá algo que intente impedir que sigan el camino juntos y hay que saltar, quitar de enmedio lo que nos cierra el paso, esquivar lo que venga. Siempre juntos y corriendo.

Pero lo más absurdo de esta carrera radica en que su importancia ¡no es la meta, sino disfrutar el camino!

Respondiendo a mis preguntas filosóficas de lo últimos tiempos...

¿A qué sabe el amor?
A besos, a una combinación de sabores, colores y palabras que comienzan en la boca y explotan en la mente. Algo así como cuando Ratatoulle disfruta el placer de la comida.

¿Y la pasión?
A la más exquisita selección de chocolates que hay que disfrutar en cada mordida (aunque se acaben) y saborear en la boca mientras se diluyen lentamente.

Ya había viajado al mar


Llegaste la noche de estrellas fugaces. Había pasado 183 lunas llamándote con el pensamiento. Abrí la ventana para mirarte y noté cómo el mundo salía de tus ojos. Te dejé entrar como cuando se deja pasar los viejos recuerdos, pero el olor de tu piel ya era distinto. Mi boca parecía haber perdido la capacidad de hablar, pero aún con ello dije lo que había callado días y noches interminables.

Yo te amaba. Mantenía tu recuerdo en mi mente como una de esas fotografías que tanto me gustaban. Pensaba en tus ojos cansados de vidas pasadas. Añoraba tus manos suaves recorriendo mi cuerpo. Temía el regreso de tus labios rojos y afilados que mordían mis pezones. Soñaba con tu sonrisa y tus abrazos en nuestro encuentro. Pero no eras mío.Añadir imagen

Lloraba tu ausencia aún cuando no te habías ido y tu regreso era un sueño cobijado por la luna llena, hasta que volviste. Pero tu ausencia me arrastró hasta el mar. Embriagada de melancolía me sumergí en sus aguas.

El mar acarició mi cuerpo desnudo, la espuma se enredó en mi cabello formando espirales infinitas y las olas mordieron mis pezones húmedos. La sal se mezcló con mis lágrimas y así como gotas de lluvia, mi amor se fue evaporando. Te quedaste ahí, flotando en la mar infinita, sin mis besos, ni promesas. Te olvidé.

Tu regreso quedó inscrito en mi memoria como aquellas cosas que de tanto anhelar se pierden en la angustia y para cuando tus ojos se posaron en los míos, no había remedio: ya había viajado al mar.

¿Amor es?


¡¡Qué día este!! Qué días estos! Primero la peste puerca, luego el temblor y ahora el desprendimiento de un iceberg del tamaño de Nueva York... ¿mencioné que Sandy me mandó una premonición de Nostradamus? En fin, que como parece que el mundo se va a acabar han estado sucediendo cosas muuuy extrañas. A la gente le ha dado por reencontrarse, buscar a los ex enamorados o animarse a invitar a salir a alguien, aunque sea por mail...

Confieso: a mí me dio por pensar en aquello de ¿qué harías si estuvieras a punto de morir? y concluí que aunque estuviera a punto de morir no correría por mi amado, no buscaría a mi papá (quien tal vez ya muera por la peste), no pediría perdón a quienes les he hecho daño, tampoco correría ala iglesia ni tendría sexo por minuto.

Bueno que a mi lo que me ha dado fue por pensar en mi ex vida jajaja. Y platicando con Sel entramos en la etapa de ¿eso es estar enamorada? Total que en medio de la peste puerca y la melancolía escribiré a estas horas algo muuuuy cursi que se me ocurre nomás porque soy afortunada y soy feliz.

  • Amor es que te carguen en sus hombros y te lleven a tu casa porque tú te lastimaste el pie.
  • Amor es que defiandan tu nombre aunque quien lo maldiga sea un familiar.
  • Amor es regresar por la noche de toluca manejando un coche que no es suyo, sólo para dedicarte una canción y darte un beso.
  • Amor es enseñarte a parar un gol sólo porque él juega de portero y quiere que tú lo seas en la liguita femenil.
  • Amor es regalarte la luna aunque ya tenga dueño.
  • Amor es decir que cantas bien Todas las flores, aunque en realidad tengas voz de aguardientosa.
  • Amor es acompañerte a un concierto de trova aunque sea rockero y hasta que intenten aprenderse las canciones, para que al final el trovador no cante ninguna de esas.
  • Amor es que limpien tu boca cuando se sale la malteada de fresa porque no puedes tragarla ya que te quitaron las cuatro muelas del juicio al mismo tiempo.
  • Amor es impulsarte a correr tu primera carrera y correr contigo aunque tú lo hagas muuuy lento.
  • Amor es que te acompañen a comprar tu bici una tarde lluviosa y que no se enoje aunque dejes el coche abierto.
  • Amor es que se sienten contigo a fumar aunque tenga años de haber dejado el vicio.
  • Amor es traer a Ancelmo desde el fin del mundo.
  • Amor es que te acompañen a Cuernavaca por tu mamá recién operada.
  • Amor es que te regalen un perro para que tengas la oportunidad de, esta vez, hacerlo bien.
  • Amor es que te apoyen a salir de la oficina con un cuento para que vayas a una entrevista de trabajo. Ah y que te lleve hasta Santa Fé.
  • Amor es que tomen una foto y salgas divina aunque no estés en tu mejor día.
  • Amor es manejar de Neza a Satélite para comprar unos boletos de tu artista favorito.
  • Amor es que lea lo que escribes aun cuando no le guste leer. Ah y que te diga que lo haces bien.

  1. Amar es que toleres a la familia molesta sólo por estar cerca de él.
  2. Amar es esperar dos años a que vuelva, sin voltear a ver a nadie más y al final descubir que no era para ti.
  3. Amar es hacerle un pastel de cumpleños aunque odies cocinar y romper la dieta para celebrar juntos.
  4. Amar es irlo a ver jugar fut y darle ánimos aunque pierda el partido.
  5. Amar es llegar a la misa y sentir que el corazón se te sale cuando lo ves frente a ti.
  6. Amar es ponerte nerviosa cuando sabes que lo vas a ver después de mucho tiempo.
  7. Amar es conseguir una tarjeta de crédito para comprar un reloj para su cumpleaños porque no tienes dinero.
  8. Amar es hacer un cartel y pegarlo en su oficina (que lo guarde, también es amor).
  9. Amar es dejarle cartitas en su lugar con frasecitas cursis (que te las devuelva es una chingadera).
  10. Amar es organizarle una despedida cuando se va de la chamba aunque él llegue una hora después.
  11. Amar es pensar en un libro que le guste y dárselo aunque lo lea un año después, subido en un avión.
  12. Amar es escuchar lo que te dice aunque no sea muy alentador para ti.
  13. Amar es ser paciente y ser feliz cuando lo ves.

Dejarte ir es amor. Dejarlo ir es amar.

Total que ahora, quizá en el fin del mundo, me dio por pensar que he sido afortunada.

Gracias

Quería


Quería quererte. Quería que fueras mío y yo tuya. ¡Cursi! ¡Ñoña!

Quería entregarte lo que soy y mirar lo que tú eres. ¿por qué tú? no lo sé.

Quería perdete en mi. Perderme en ti.

Quería tomarte de la mano fuertemente y caminar contigo.

Quería besarte por completo. Amarte por completo. Tenerte por completo.

Quería mostrarte, mostrarme que el amor existe y es nuestro.

Quería tocar tu rostro, peinar tu pelo, tocar tu espalda.

Quería besar tu cuello, hacer mios tus lunares y llegar tierra adentro.

Quería pedirle al universo, sólo por un instante que existieras.


Eres el sueño eterno que recuerdo en largas noches de soledad.

Eres lo que sólo una vez sucedió y quizá no vuelva más

Pero miento si digo que no intento.

Miento si digo que no albergo esperanzas.



¿Dónde estás? Estoy cansada de esperarte.

Por fin te perdí

Te perdí porque desde hace tiempo habías dejado de ser mio, porque desde hace mucho había dejado de mimarte. Te perdí porque me había dejado de importar tenerte cerca o lejos y porque me había habituado a ti ya casi sin mirarte. Y aunque sé que éste era el desenlace lógico de nuestra historia, te extrañaré porque no habrá quien me rescate de mis sueños al despertar.

Olvidos y memorias

Para Artu, que ya ha comenzado a olvidar cuando hablaba con él

David había esperado el momento de conocerlo desde que le dijeron que vendría. Esperaba con ansias la oportunidad de tenerlo cerca y a solas, pero su madre no dejaba que se le acercase mucho. Era muy pequeño para quedarse al cuidado de un bebé. Tan sólo tenía cuatro años.

A medida que pasaban los días, la ansiedad de David por hablar con su hermano crecía aún más, hasta que un día, después de muchas súplicas, sus padres le permitieron quedarse a solas con él tan sólo un momentito. Creyendo que quizá la insistencia del pequeño obedecía a una rivalidad con su nuevo hermanito, María y JuanMa se quedaron en silencio detrás de la puerta. Entonces escucharon a David platicando con su hermano:

-Por fa, Josué, dime cómo es Dios, estoy comenzando a olvidarlo...

Dicen que todos recordamos nuestras vidas pasadas cuando elegimos venir de nuevo al mundo, pero nacer es tan traumático que olvidamos las razones que nos trajeron de regreso...

Artu aún se acuerda de ciertas cosas, dice que él escogió a sus papás y que lo hizo bien porque son los mejores del mundo. Yo pienso recordarle esto cuando sea adolescente y se pregunte por qué tiene esos papás. Puede que también yo necesite recordar eso.

Soy una mujer en construcción

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